sábado, 27 de agosto de 2016

París, marzo del 2016.

Las luces de la ciudad no entraban en nuestro pequeño rincón. La lluvia de los días anteriores había cesado y todo parecía en calma. Desatamos una tormenta que duró algunas horas. Las sonrisas preocupadas de caminantes apurados no se manifestaban en las caras sonrientes que nosotros llevamos. Los gritos parecían aliviar todo lo que estaba mal, y las carcajadas apenas se podían escuchar. La ciudad de la luz fue testigo de la noche más mágica que vivimos. Nunca me imaginé sentirme enamorada en la ciudad del amor. Sentir que ya no necesitaba nada, porque estábamos los dos. Y qué locura fue dejarte ir. Debería haberme quedado ahí, saltando hasta llegar al cielo. No importa lo que pase, París siempre es mi mejor recuerdo.

And how it felt to hear you scream.

No hay comentarios:

Publicar un comentario