viernes, 31 de octubre de 2014

Por acá llueve

 Tras las rejas las paredes se ven más grises, y el cielo un poco menos azul.

 Tras las rejas el verde es más oscuro y la vida es más muerte.

 Tras las rejas hay un piso resbaloso que no me animo a pisar, porque dice mamá que me puedo caer y lastimar. Yo pienso que es mejor que me lastime un piso y no una persona.

 Tras las rejas veo las cosas menos claras. La vida se ve como borrosa y un poco confusa.

 Tras las rejas se ve todo lo malo que no puedo cambiar y todo lo bueno que me estoy perdiendo.

 Tras las rejas veo que algunos están mejor que otros, que a algunos el agua los ahoga y a otros algún techo los tapa. Asumo que en la vida siempre todo es así.

 Tras las rejas veo los lugares que solía explorar, y aquellos a los que nunca me animé a llegar.

 Tras las rejas el mundo de afuera pareciera ser más raro de lo que en realidad es. 

 Tras las rejas veo techos sin gatos que le temen al agua, y con agua que le teme a los techos. ¿Será que todos tenemos un poco de miedo?

 Tras las rejas veo las cosas que nunca nadie empezó y quizás alguien en algún momento termine.

 Tras las rejas a veces noto un poco de tristeza, de melancolía por todo lo que antes iluminaba y ahora no está.

Tras las rejas veo toda la luz que puede convertirse en dolor en cualquier momento.


Tras las rejas veo todos esos misterios que nunca resolví, y probablemente sean siempre un mundo de preguntas sin respuesta.

Tras las rejas veo el reflejo de las cosas que no pueden verse a sí mismas. Como algunos humanos del otro lado.

Tras las rejas veo las puertas que no me atrevo a cruzar.

Tras las rejas las gotas juegan carreras, y viven como si nunca fuesen a secarse.

Tras las rejas veo luces y sombras que no pertenecen a nadie más que al mundo.

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