miércoles, 27 de agosto de 2014

Todos los mundos.

Saber que todo lo que hoy es tuyo puede mañana ser de otro. De una persona que no trabajó para conseguirlo. De alguien que simplemente te sacó todo lo que tenías de las manos y se lo quedó, sin importarle nada.
Dicen que es una sensación, que no está y que no existe. Pero yo lo ví. Yo la ví llegar con lágrimas en los ojos. Yo ví cómo había perdido una parte de sí. Y no era la pérdida en sí lo que la molestaba, sino la maldad. La crueldad innecesaria.
¿Y si cada uno ama lo suyo y dejamos de sacarle cosas a los demás?

domingo, 24 de agosto de 2014

"I'm always optimistic about love".

"[Love] doesn't ever work".
Te dije que no me gustaban los cambios. Me hiciste creer en el amor. ¿Y ahora? ¿Qué hago con todas las ilusiones que tenía? ¿Cuándo mentís y cuándo decís la verdad?
Dicen que las personas a las que más amás son las que más te lastiman. Y yo te amo tanto.

domingo, 17 de agosto de 2014

Cantando frente al espejo y bailando en la ducha.

Reímos, gritamos, lloramos, hablamos, comemos, reímos un poco más. Todo está bien. ¿Será esto la felicidad? ¿Será que se siente así y no como yo creo que se siente? ¿Será que cuantos más seamos y más hagamos, más felicidad hay? ¿Será verdad que para ser feliz tiene que estar todo bien? ¿Será verdad que es posible olvidarnos de las cosas malas?
No. Obvio que no. La felicidad es vivir a pleno. Es sentir. Sentir cosas buenas y cosas malas. Sentir cosquillas en el corazón y en las piernas. Es empalagarse y tener hambre. Es tenerlo todo pero que te falte una infinidad de cosas. Porque la felicidad no es. La felicidad se hace. Y si yo quiero ser feliz en mi miseria, ¿quién es el resto del mundo para cambiarlo?
Dicen que "cada loco con su tema", y yo creo que cada individuo con su forma de ser feliz.

Ducha. Qué palabra tan fea. ¿Será feliz?

sábado, 9 de agosto de 2014

Dedos quemados, infierno alado.

Sé que fui la causa de tu dolor. Sé que es por mí que sufres. Y nunca nada de lo que haga será suficiente para calmar mi desesperación al verte caer.
Cada día me hiere más tu situación, y me atacan estas ganas incesantes de abrazarte y pedirte perdón. A veces te sueño y despierto lejos tuyo para darme cuenta de que mi vida es en realidad una pesadilla. Corro hacia tu almohada, pero tú ya no estás.
A veces paso por tu casa y toco a tu puerta, pero me voy, porque temo hacerte llorar otra vez y no soportaría seguir dándote razones para no sonreír. Si tuviera el coraje, te diría que no estoy bien y que sin ti no es lo mismo. Te contaría sobre las noches en que solo tengo pesadillas y lo mucho que te necesito. Te explicaría que todo fue por necesidad y no por decisión propia. 
Dejaré mis flores en el umbral.

martes, 5 de agosto de 2014

This city never sleeps and that makes two

Dicen que no hay que escuchar a los grandes. Algunos proponen que los adolescentes pueden hacer lo que quieran y que las opiniones de los adultos no valen nada. Podría conseguir un ejército de personas que digan que los grandes no saben lo que dicen, y hasta yo misma sería parte de ese ejército. Pero nos olvidamos que los grandes, por poco que entiendan de sueños, ilusiones y todas esas cosas que amo, vivieron muchas más cosas y formaron muchas más opiniones que los más jóvenes.
Me dijo una de esas personas grandes que hay que vivir desde el "¿para qué?". Dejar del lado el "¿Por qué?" (incluyendo los "¿Por qué a mí?" "¿Por qué no te callás?" y "¿Por qué yo?") Todos, todos los "¿por qué?s" afuera. No los necesitamos. Es mejor preguntarnos cuál es el uso y la aplicación de lo que nos pasó que preguntarnos la razón. Siempre mirar al futuro y nunca al pasado. Me dijo también que así se vive muy bien.
Una noche después de esa conversación con esa señora grande, me encontré con un señor grande. Y este es de los grandes en serio. De los que no entienden nada sobre sueños ni cosas lindas. De los que hablan de política como si fuera algo serio. Y este señor me dijo una frase que pretendo no olvidar, y era así: "La revolución francesa se le ocurrió a uno solo", y levantó un dedo. Y ahí me acordé mucho de Lewis Carroll y eso que decía sobre que las mejores personas están locas. Porque algunas personas tienen ideas locas y las más más locas las hacen realidad. Me dijo este hombre también que si yo puedo difundir esto entre mis amigos ellos van a hacer lo mismo y así nuestra generacion puede cambiar al mundo.
Pero obvio que la adolescente a veces le gana a la niña y me acordé de John Mayer y eso que dice sobre que estamos esperando a que el mundo cambie, no porque no querramos cambairlo, sino porque la pelea no es justa. Y entonces me acuerdo de lo feo que es el mundo y me encierro en mi cuarto para no ver todas esas cosas. Porque a veces dejo que gane la niña.