martes, 10 de junio de 2014

Gritos hundidos en medio de la soledad

Siento que todo sale tan mal. El mundo está en mi contra y no sé qué le hice. Hace ya cuatro meses que nada va bien. Y cuatro meses es un montón cuando estás sufriendo.
Cada día pasa algo distinto que no me deja seguir de pie. Y yo sonrío. Sonrío y digo que todo está bien. Digo que no necesito a nadie. Digo que no me importa. Intento crear una burbuja en la que las cosasbuenas pueden pasar, pero siempre algo la pincha.
Paso días enteros hablando como si nada y fingiendo todo. Espero horas eternas para llegar a casa y poder llorar sin nadie alrededor. No quiero que me vean porque es peor. No quiero decirlo porque en verdad nadie puede hacer nada. Porque en verdad, no hay nada que hacer.
Escucho respiraciones cansadas. Cansadas de vivir. Cansadas de que otros vivan. Escucho gritos de ansiedad. Ansiedad porque algunas cosas pasen. Ansiedad porque ciertas cosas dejen de ocurrir. Escucho llantos escondidos. Llantos de rabia. Llantos de tristeza y confusión pura. Escucho risas fingidas. Risas que dicen que todo esto pasará. Yo sé que sí. ¿Pero cuándo?

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