sábado, 28 de junio de 2014

Era 24 de agosto de 2011.

¿Cómo calmar a mi mente? ¿Cómo explicarme que no hice nada malo? ¿Cómo seguir?
Tantas cosas para hacer y tan poco tiempo, tan pocas ganas. ¿Para qué cambiar si todo va a seguir igual?
Es demasiado cansador y lo sé mejor que nadie. Pero ¿Qué son cuatro meses frente a siete años?
Llenarme de cosas que me hacen feliz. Hacer lo que yo digo. Yo sé que puedo. Si creo en tantas cosas de las que no tengo pruebas, ¿por qué no creer en mí?

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