miércoles, 25 de junio de 2014

Después de algunas botellas de whisky

Te extraño más de lo que puedo decir. Éramos todo y ahora somos solo un recuerdo. No puedo precisar cuándo. Ni por qué. ¿Qué pasó? ¿Cuándo nos volvimos una fotografía?
Te recuerdo todo el tiempo. Volví a fumar, porque el cigarrillo siempre fue una distracción. Pero hasta en ese momento pienso en vos. Porque eso es nuestro amor. Cenizas.
Pero si me hacías sonreír tanto. ¿Cuándo fue que empecé a pensar en vos con lágrimas en mi rostro?
No te das una idea de lo mucho que te necesito. Volví a dejar toda la ropa tirada en todas partes, y más de muchas veces me olvido de lavarme los dientes antes de salir. También son varios los días en que me olvido de salir. No me hagas hablar de mi pelo. Hace cuatro meses que no me peino. A vos te gustaba verme despeinada, y yo me peinaba para molestarte.
Pero ahora me dejaste. Me dejaste con mi pelo despeinado, que ahora me gusta a mí. Me dejaste sin tus camisas viejas que eran tan cómodas a la hora de dormir. Me dejaste esperando tus abrazos cada noche.
Lo bueno es que ya no me molesta el verano, porque de todas formas en invierno tampoco duermo abrazada a tu cuerpo.
Nada de esto importa. Yo solo quería saber la razón. Quiero asegurarme de que no tuve la culpa. A veces no duermo pensando que quizá el error fui yo. ¡Qué idiota soy! Si el que se fue fuiste vos. Pero tal vez te fuiste por mí.
No, no me cortes. Antes de dejarme hablando sola otra vez, jurame que no hay nadie más.

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