jueves, 1 de mayo de 2014

Thanks for acting like you cared.

Hoy te escribo. Te escribo porque cuando te hablo no me escuchas. Te escribo porque es mi manera de mostrarme al mundo, y tú eres parte de mi mundo. Te escribo para contarte que por acá está todo mal.
A la noche lloro, pero sin lágrimas. Cuando lloro con lágrimas, se escucha. Y yo no quiero que me escuchen.
A veces ignoro a la gente y me quedo mirando a un punto fijo. Algunos piensan que es porque soy distraída. Yo sé (y ahora, tú también) que mirar a un punto fijo es la forma más fácil de aguantar el llanto.
Cada día me despierto con una noticia que me desarma un poco más. Cada cosa me hace un poco más débil y me dan más ganas de seguir mostrándome fuerte.
Evito estar a solas con la gente, porque cuando estoy sola con alguien digo cosas que en realidad no quería contarle a nadie. Supongo que todo eso me pesa acá.
Cada vez  me alejo un poquito más de todos porque cuando estoy sola nadie me cuenta las cosas horribles que pasan allá afuera.
La gente a mi alrededor me juzga. Me tachan de antisocial y piensan que no hago nada con mi vida. No me lo dicen, claro. Pero se nota en sus tonos de voz cuando me preguntan qué hago, qué voy a hacer, o si puedo ir.
Cuando digo que estoy sola, o que no puedo ir a algún lado, piensan que no quiero. Nadie se da cuenta de que en verdad no puedo, porque mi vida es un desastre.
Pero yo sigo acá, sonriendo. Sigo preocupándome por las vidas de los demás, y evito hablar de la mía.Sigo manteniéndome positiva, y haciendo todo lo posible para que las cosas malas no me lleguen.
Yo no necesito a nadie, por eso uso una puerta cerrada, un celular apagado y una obsesión interminable para alejarme de todos.

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