viernes, 23 de mayo de 2014

La esperanza triunfó.

Feliz Cumpleaños, antes de que me olvide.
Hace ya algunos años (perdí la cuenta, pero no importa) te conocí. Creí que sería una de esas "amistades" de hablar un par de veces, saludarse y ya. Creí que sería algo pasajero. Creí que eras alguien más.
El tiempo pasó y seguimos hablando. Tonterías. ¿Cuántos años tenés? ¿Qué hacés? ¿Cómo te llamás? ¿Dónde vivís? Nada importante.
No podría especificar cómo ni cuando pero de alguna manera terminamos haciéndonos reír cuando estábamos de mal humor. Nos enviábamos chistes tontos. Nos reíamos cada una por su cuenta, pero juntas. Empezamos a hablar de las cosas que nos ponían tristes, felices o simplemente de cosas que nos pasaban. Decidimos llamarlas "terapias". Porque eso era. Una terapia en la que ni la psicóloga ni la paciente estabamos cuerdas. Y nunca había una paciente estable.
Ahora juntas podíamos reír, llorar, hablar, molestarnos, pelearnos, emborracharnos, discutir tonterías, e incluso quedarnos en silencio.
No sé cómo ni por qué ni cuándo ni dónde ni quién ni con qué pero nos estábamos ayudando a vivir. Sin darte cuenta, me ayudaste a creer que las cosas pueden pasar. Las mejores cosas pueden pasar. De pronto me estabas ayudando a cumplir mis sueños, mientras vos cumplía los tuyos.
A veces, cuando te nombro en alguna conversación casual, la gente no entiende. ¿Cómo puedo ser amiga de una persona que nunca vi? ¿Qué puede haber hecho ella por mí? Es tan simple que nadie me cree: Me devolviste la esperanza.
Es muy difícil vivir en este mundo en el que nadie cree y todos intentan destruir los sueños de los demás. Y más difícil aun es encontrar en este mundo a alguien que te ayude a cumplirlos de todas las maneras posibles. Yo la encontré. Se llama Karen, y es la mejor amiga que existe.
Y hoy no es un día cualquiera. Hoy es tu cumpleaños. Yo no creo en saludar a la gente por su cumpleaños, porque por lo general no le digo nunca a nadie lo que siento. Pero con vos es distinto. Porque cada oportunidad que tenga para desearte lo mejor, la aprovecho.
Hoy quiero desearte todas las cosas buenas que te puedan pasar. Te deseo que aprendas muchísimo, que te encuentres, que encuentres las cosas que te hagan felíz, que estés rodeada de buena gente (vos sabrás qué hacer conmigo...), que recibas todo el cariño que merecés, que sonrías genuinamente como mínimo una vez al día, que llores las veces que sean suficientes para alejar a la tristeza, que tengas siempre a alguien en quién confiar (me ofrezco a hacer que esto se cumpla), que todos los días te despiertes con el pelo en buen estado (es cuestión de encontrar la felicidad en las pequeñas cosas), que nunca olvides lo buena persona que sos, que hagas los cambios necesarios para ser más felíz, que sigas siendo la niña que sos, que nunca dejes de jugar, que tengas la mejor vida que se pueda tener.
Todos los años te digo lo mismo, pero siento que nunca te lo digo lo suficiente: Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Y así hasta para siempre. Porque solo nosotras sabemos todo lo que vos hiciste por mí y nunca, ninguna palabra, ninguna acción, ningún regalo ningún nada va a ser suficiente. (Y por eso te pido disculpas). Gracias simplemente por tu amsitad. Porque es una amistad que conoce el significado de distancia, de luchar, de abrazos que nunca se dieron pero se sintieron más que los de la vida real, de risas que no se escucharon pero fueron más reales que cualquier otra, de lágrimas que no se vieron pero se compartieron como ninguna. Gracias por una amistad tan única y especial.
Nunca voy a dejar de desearte lo mejor.
Te adoro hasta el infinito ida y vuelta y un poco más allá.

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