jueves, 17 de abril de 2014

Haceme acordar que te diga quién es.

No aceptas que los humanos cometan errores. Me dijo mirando hacia el piso, porque sé que mi mirada intimida. Giré mi cabeza y le hablé como uno le habla a la gente que le tiene pena. Le expliqué que los errores son cosas que uno no puede evitar, que lo que había hecho era una maldad. Trató de decirme que ahora quería repararla. Pero para mí ahora es demasiado tarde. Tuvo tantos años. ¿Ahora se viene acordar? ¿Por qué no se acordó esas noches en que tanto me hizo llorar? 
Yo ya no tenía tiempo para seguir escuchando excusas. Le pedí que se fuera y se negó. Se lo repetí hasta que la última lágrima hubiera caído. Ya no valía la pena discutir. Levanté mi vista y nuestros ojos se detuvieron. Ya no valía la pena discutir.

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