jueves, 27 de marzo de 2014

Los músicos están locos.

Espera. No te vayas. Terminemos la botella. Terminemos nuestra conversación. Quiero contarte muchas cosas. Estos cinco meses fueros difíciles. Extrañarte nunca es fácil. Te fuiste lejos. Podrías haber llamado.
En este tiempo no cambié demasiado. Sigo llorando sin saber la razón, me cuesta bañarme los domingos y tomé el hábito de fumar a la mañana. No te preocupes, nunca en ayuno. Por suerte ya no tomo como antes. Aunque confieso que no puedo dejar ese vaso de whisky antes de ir a dormir, ni mi botella de vino cuando me junto con alguien.
Me habías preguntado que si sigo componiendo. La verdad es que no tanto. Ya no me enamoro como antes y me cuesta escribir sobre otra cosa que no sea el amor. Pero no te angusties, sigo escribiendo, para no perder el hábito. Te escribí muchas cartas en este tiempo. Nunca te las envié, claro, porque no estaba segura de tu dirección, y todavía no le pierdo el miedo a los extraños.
Antes de que me olvide, todavía tenés una caja de ropa en mi casa. Quizás quieras pasar por allá antes de volver a irte. Mi casa sigue siendo un desastre. Sabés que dicen que si tu casa está ordenada, tu mente también. Bueno, mi casa es un desastre. Imaginate lo que es mi cabeza.

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