domingo, 30 de marzo de 2014

Llueve y yo soy feliz.

Borro y escribo. Borro y escribo. 
¡Qué difícil es ser feliz! 
Yo no sé escribir con este tipo de humor. 
Pero quiero. 
Me siento tan hiperactiva. 
Siento que dentro mío hay una revolución de ganas. 
¿Pero qué estoy diciendo? 
¡Qué difícil es ser feliz! 
¿Qué se puede decir de la felicidad?
¿Cómo se expresa ese sentimiento de no necesitar nada más?
¡Ya entendí!
Es que cuando estoy triste es por una razón.
Pero a veces estoy feliz sin razón.
Y eso es lo difícil. 
¿Cómo voy a hablar de lo que me pasa si no sé qué es?
Solo sé que estoy feliz. 
Pero no sé por qué. 
Es tan poco lo que puedo decir. 
Sé que me hace feliz que llueva y haga frío. 
Sé que me hace feliz hacer las cosas que me gustan. 
Pero no sé cómo decir todo eso ocupando más de medio renglón.
¡Qué difícil es ser feliz!
¿Será por eso que la gente prefiere ser triste y enojada?
Para no tener que andar explicando cosas que no pueden explicar.
Si preguntan por qué estás triste, siempre podés dar una razón.
El problema es cuando te preguntan por qué estás feliz. 
Si hay una razón, todo es muy fácil. 
Pero ¡Qué ridículo sería decir que estamos felices sin razón!
¡Qué mal nos mirarían en la calle!
El mundo no está acostumbrado a ser feliz.
¡Qué difícil es ser feliz!
Yo soy feliz cuando me hago una trenza en el pelo.
También cuando me visto con ropa cómoda.
O, si es incómoda, que me gusta mucho. 
Me gusta ser feliz con cosas tan sencillas.
Le busco lo muy bueno a lo pequeño, porque es lo de todos los días.
No siempre pasan cosas increíbles. 
Alguno piensan que es conformismo.
Yo pienso que es la mejor forma de ver la vida. 
Porque siempre intento que me pasen cosas increíbles.
Pero mientras no pasan disfruto de las pequeñas.
¡Así sí es fácil ser feliz!

jueves, 27 de marzo de 2014

Los músicos están locos.

Espera. No te vayas. Terminemos la botella. Terminemos nuestra conversación. Quiero contarte muchas cosas. Estos cinco meses fueros difíciles. Extrañarte nunca es fácil. Te fuiste lejos. Podrías haber llamado.
En este tiempo no cambié demasiado. Sigo llorando sin saber la razón, me cuesta bañarme los domingos y tomé el hábito de fumar a la mañana. No te preocupes, nunca en ayuno. Por suerte ya no tomo como antes. Aunque confieso que no puedo dejar ese vaso de whisky antes de ir a dormir, ni mi botella de vino cuando me junto con alguien.
Me habías preguntado que si sigo componiendo. La verdad es que no tanto. Ya no me enamoro como antes y me cuesta escribir sobre otra cosa que no sea el amor. Pero no te angusties, sigo escribiendo, para no perder el hábito. Te escribí muchas cartas en este tiempo. Nunca te las envié, claro, porque no estaba segura de tu dirección, y todavía no le pierdo el miedo a los extraños.
Antes de que me olvide, todavía tenés una caja de ropa en mi casa. Quizás quieras pasar por allá antes de volver a irte. Mi casa sigue siendo un desastre. Sabés que dicen que si tu casa está ordenada, tu mente también. Bueno, mi casa es un desastre. Imaginate lo que es mi cabeza.

martes, 18 de marzo de 2014

Contando hasta 1000 de 10 en 10

Te miro. Tú miras a otro lado y no te das cuenta. Sonríes. Hablas con alguien y luego me miras. Yo bajo la cabeza y espero que no me notes. Porque si me notaras, te reirías. Y esta vez no podría ver tu sonrisa.
No me notas. Te das vuelta y hablas con alguien distinto. yo levanto mi cabeza y pretendo que no me importas. Hablo con alguien y sonrío. Quisiera que pudieras ver mi sonrisa.

lunes, 10 de marzo de 2014

Drunk (Quiero escribir sobre amor y termino hablando de realidades)

Ven. Ven y acuéstate a mi lado. Ya no digas nada. Juega con mi pelo y dime que me amas. El calor de tus manos ya no me quema. No sientas culpa.
Ven. Ven y acuéstate a mi lado. Ya no pienses en ella. Tómame la mano y dime que me quieres. El frío de tu pecho no congela. A mí no me importa.
Ven. Ven y acuéstate a mi lado. Ya no recuerdes cosas que no están. Bésame y quédate en silencio. La suavidad de tus labios no afecta mi personalidad. No tengas miedo.
Ve. Ve y acuéstate a su lado. Ya te olvidaste de mí. Mírame vestirme y yo te miraré irte. El dolor de este adiós no existe. Yo ya te olvidé.

domingo, 9 de marzo de 2014

3 meses. Una eternidad en tiempo de sueños.

Fueron solo tres meses pero me animo a decir que fueron los mejores tres meses de mi vida. No porque hayan sido completamente felices ni nada remotamente parecido. Fueron meses en los que me sentí triste, feliz, desorientada, sola, realizada, esperanzada, entre muchas otras cosas que no sé describir usando solo palabras.
Al principio me sentía un poco frustrada porque no iría a ningún lugar emocionante, ni tendría demasiadas salidas porque todas las personas con las que me gusta salir se iban. pero, al final, ser una loca de la computadora que no sale de su cuarto trajo cosas buenas.
Todo empezó un 15 de enero (no los tres meses, si no la época buena). Era una tarde normal y no esperaba que sucediera nada del otro mundo. A la noche me juntaría con unos amigos, hablaríamos sobre cosas que no tienen importancia, y después volvería a mi casa contenta por haber pasado una linda noche. Durante esa tarde no se me cruzó por la cabeza que ese podía ser el día en que mi vida cambiaría. Ya me había pintado las uñas y arreglado el pelo (a pesar de que faltaba mucho para irme) cuando empecé a enviar mensajes por internet. Toda mi vida creí que esos mensajes que enviaba se quedaban ahí, sin que el destinatario los leyera. Sin embargo, al poco tiempo ocurrió un milagro y mi vida dio un giro de 222º. De pronto, todas las voces que me dijeron "Ella no sabe que existís", "Nunca la vas a conocer", "¿Pero qué es lo que te gusta?", "A los 15 año no te va a gustar más", entre otro tipo de mentiras, se desvanecieron y solo quedamos ella y yo en este universo. Porque fue ese momento en el que supo que yo existo y que la amo como nunca nadie me amó.
Podría haber terminado ahí la felicidad. Pero no. Porque ella se encargó de hacer mi vida un poco más fantástica de lo que ya era. Al tiempo me habló. Hablamos y le dije cosas que nadie sabe que le dije y ella me contestó cosas que nadie sabe que me contestó. Y mi mundo giraba cada vez más rápido, porque ahora no solo sabe de mi existencia, sino que también sabe todo lo que hizo por mí sin darse cuenta.
Y después me habló otra vez y me dijo que la había hecho reír. ¡Y no se imagina cómo me hizo llorar de felicidad! Porque fui motivo de su sonrisa, y eso me hace más feliz que cualquier otra cosa en el universo.
Por eso, si bien no estoy a favor de tener que volver a la rutina y al colegio y al uniforme y a otras cosas horribles que implican los años escolares, estoy feliz de haber tenido las vacaciones que tuve. Estoy feliz de que en solo tres meses haya cumplido sueños que llevo conmigo hace años, y que todo el mundo me negó incontables veces que se haría realidad.
Una vez más me doy cuenta que mi positivismo y fe en mis sueños sí da resultado. Ya no me importa cuánto tenga que esperar para cumplir mis sueños, porque sé que el resultado vale la pena toda espera y esfuerzo.

sábado, 1 de marzo de 2014

Don't marry your Barry.

Corrió tan rápido como sus tacos se lo permitían. Su vestido blanco limpiaba el camino al pasar. El sol se reflejaba en el diamante que llevaba en su mano. Las lágrimas fueron poco a poco desapareciendo todo su maquillaje.
Después de tantas dudas, tantas idas y venidas, tantas despedidas y bienvenidas, lo había logrado. Ahora estaba lejos de él y de todo lo que tan mal le hacía.
Su corazón ya no le duele y su alma está tranquila. Su tacones se rompieron en el camino a su nueva vida. Su vestido blanco se ensució en busca de aventuras. Su anillo se perdió cuando ordenó sus sentimientos. Las lágrimas se secaron después de un tiempo.