viernes, 31 de enero de 2014

Aprendiendo a amar.

No entiendo, lo teníamos todo. Dijo con los ojos llenos de lágrimas.
Supongo que lo perdimos. Contestó como si ya no hubiese vuelta atrás.
¿Pero de un día al otro? Preguntó completamente confundida.
Sí, es el tiempo necesario para que todo se desvanezca. Anunció ya sin ganas de seguir intentando.
¿Y si en realidad solo necesitamos más tiempo para amarnos un poco más? Preguntó con una última gota de esperanza.
Quizá nunca supimos amarnos, pero este tiempo me sirvió para darme cuenta de que no quiero aprender. Dijo mientras cerraba la puerta y arrastraba sus maletas.

domingo, 19 de enero de 2014

Eres tan grande.

No distingues entre enojo y tristeza. Te crees superior que todos y piensas que el mundo está a tus pies. Dices cosas y no te das cuenta de que duelen. Y mucho.
Odio sentirme así y a la vez quererte tanto. Odio pensar que no puedo hacer nada para cambiarlo. Odio verte lastimar a todas las personas que amo. Odio no poder decírtelo, no solo porque sé que no te va a importar, sino porque no me animo.
Y tampoco puedo hablarlo con nadie más, porque tengo miedo de abrirles los ojos y destrozar todo. Tengo miedo de que todo termine por mi culpa.
Es que eres tan grande, pero tan poco adulto. Ya  no sé si no ves o si prefieres cerrar los ojos. Quiero gritarte "Basta" y dejar de llorar. Quiero que veas que lastimas a todos. Quiero que notes que todo lo que odias, es todo lo que eres.

viernes, 10 de enero de 2014

Hurts

¿No habíamos dicho que era para siempre?
Pero si hasta hace poco eras tan feliz. ¿Qué cambió?
Las cosas malas siempre le pasan a la gente buena. Y este tipo de cosas terribles le pasan a los ángeles, como vos.
Mi idea de amor para siempre se derrumbó.
Eras mi última esperanza y te la llevaste.
Supongo que algún día me dejará de doler.

jueves, 9 de enero de 2014

Hagamos las cosas bien.

Cállate. Tus palabras me duelen y no vale la pena sufrir en este momento. Ya no digas nada. Dejemos que esto se desvanezca frente a nuestros ojos. No luchemos ya por cambiar nada. Tú sabes mi verdad y yo sé la tuya. Apaga esa música romántica, y prende el televisor. Ya no queda nada que rescatar.
Nos sumergimos en nuestros gritos y ahora nos ahogamos en nuestro propio drama. Olvidamos tomarnos de las manos y recordarnos cuánto nos amábamos. Ahora los "te quiero" son de mentira, y no sabemos pronunciar "para siempre".
Teníamos un plan para dos que olvidamos compartir. En algún momento soñamos las mismas cosas, pero no nos despertamos a tiempo para hacerlas realidad. Hoy, que ambos abrimos los ojos, ya es demasiado tarde para todo. Sólo esperamos volver a dormir y rezamos por encontrar en nuestros sueños una razón para no seguir juntos. Déjame hacerte las cosas más sencillas. Si nos unimos por amor, entonces ya no hay nada que nos mantenga juntos.
Quizás no fue el destino quien nos unió, como solíamos pensar, sino nuestra desesperación y ganas de estar con alguien más. Fuimos demasiado rápido y nos tocó frenar de golpe.
Cierra esa puerta y no mires hacia atrás. Volvamos a empezar. Esta vez con otras personas. Sin nosotros.