martes, 10 de diciembre de 2013

¿Happy New Year?

Supongo que para algunos estamos a mucho tiempo del año nuevo, pero, para mí, falta demasiado poco. Siempre me da tristeza y melancolía que termine un año, sobre todo cuando es bueno. Se lo atribuyo a mi miedo a lo desconocido, a no saber qué vendrá, a que el año que viene sea el peor año. Siento que todos los años que vendrán van a ser los peores años, pero me vasta vivirlos para darme cuenta que todos tienen cosas buenas que no me permiten llamarlos "el peor". Sin embargo, para darme cuenta de esto, necesito reflexionar. Reflexiono sobre cosas que hice este año. Y, en el 2013, sin duda, conocí.

Conocí personas personalmente. Sí, gente que ya conocía, de la que sabía toda su vida, pero nunca había tenido la oportunidad de saber que eran reales. Nunca los había tenido a unos pocos metros de distancia (¡ni abrazado!). Sin duda, este punto hizo de mi año uno de los mejores que viví hasta el momento.


Conocí lugares. Por primera vez, planeé el viaje de mis sueños. Fui a los lugares que siempre quise ir. Tuve ante mis ojos los paisajes en los que siempre imaginé pasando el resto de mis días. Con sus altos y sus bajos, sus desilusiones y fantasías cumplidas, fue la mejor experiencia de mi vida y no la cambiaría por nada.






Me conocí a mí. Conocí más mis gustos, lo que me gusta hacer y lo que hago bien (y lo que hago mal, también). No es menos que los puntos anteriores, porque creo que conocer quién soy es lo más importante que puedo hacer en mi vida. Quiero seguir conociéndome cada año, pero el 2013 fue un completo descubrimiento.

Conocí universos ajenos. Mi autor preferido dice que cada persona es un universo. Yo concuerdo completamente. Cada persona es mil mundos en uno, y forma un universo personal, con credos, experiencias y hasta idiomas propios. Este año me di el tiempo de conocer otros universos además del mío. Sí, a veces me olvidé de volver a casa y eso nunca es bueno, pero, la mayoría del tiempo, trajo resultados positivos. Positivos para los demás, pero gracias a mí. Así lo sentí yo. probablemente, si pudiéramos hablar con otros universos, dirían que les hizo bien, pero no fue gran cosa. Porque no lo fue. Pero a mí me hizo bien saber qué piensan otras personas. Saber qué hay detrás, básicamente.

Después de todo esto, puedo decir que fue un año de sueños cumplidos. Pude conocer los lugares de mis sueños, pude escuchar en vivo a varios de mis músicos favoritos y pude conocer a la persona que tantas sonrisas me regaló a la distancia.
Por ende, también aprendí a nunca rendirme, porque ahora sé que si lucho por lo que quiero, tarde o temprano las cosas suceden.

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