domingo, 16 de junio de 2013

Suspiro porque me sobra tanto aire.

Risas que no escucho porque por dentro no dejo de llorar. Palabras que no digo por miedo a que me rechacen una vez más. Sueños que no cumplo porque no soy lo suficientemente fuerte. Cosas que escribo porque a veces necesito descargar.

Ser triste.

Me duele la garganta. Es como un nudo. Me arden los ojos. Siento que algo quiere salir y no puede. Me muerdo los labios. Es para evitar que se me salgan las lágrimas.
Y es que hace tiempo, y no sé muy bien por qué, siento esto. Siento angustia. Siento que quiero llorar. Y es todo el tiempo. Sin razón aparente.
Quizás no sean lágrimas, si no palabras. Palabras que me guardo porque no se las quiero contar a nadie. Y entonces se me escapan de la forma más fácil.
Tampoco es en cualquier momento. Ya aprendí a controlarlo. Es cuando estoy sola. Es que no me gusta que me vean llorar. El problema es que se me nota. Mis ojos se ponen vidriosos y comienzo a morderme los labios. Mi voz se pone temblorosa y mis palabras son más frías.
Empiezo a pensar que la razón de todo esto puede ser lo sola que estoy. También puede ser que la única persona con quien quiero estar, no está.
Quizás algún día se me pase. Y, si eso no sucede, seré triste de por vida. Ya ni siquiera me preocupa.