lunes, 13 de mayo de 2013

La cama no está mal.

Tantos amigos perdí en tan poco tiempo. Tantas lágrimas te dediqué desde tu partida. Tantas risas extrañé desde tu última visita. Me gustaría hablarte y que no me ignores. Me gustaría que contaras conmigo como solías contarme tus problemas. Me gustaría poder ayudarte. Me gustaría que lloremos juntos como solíamos hablar cada día. Y ahora dime dónde se fueron esas horas que pasamos sin pensar en nadie más. Y dime dónde fueron esas frases tan bonitas que decíamos al azar, y hoy le dices a alguien más. Esas que me lastiman. Aunque no lo creas, hoy no dejo de llorar.

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