viernes, 25 de enero de 2013

Everything has changed.

Nos conocimos viajando y lejos de casa. La torre Eiffel fue testigo de los primeros dos meses de nuestro amor. Aquel verano es inolvidable. Pero hoy las cosas cambiaron. Hoy nos vamos a encontrarnos a las 9 en punto en un pequeño bar. Las horas pasan y él no llega. Su impuntualidad constante me desespera.
Nos miramos fijo sin hablarnos. Él de un lado y yo del otro. No es como solíamos sentarnos algún tiempo atrás.
Me dice que me extraña y yo sonrío. Sé que yo también pero trato de ocultárselo. Le digo que no me entiende y él no lo niega. Sabe que soy difícil, pues ya ha lidiado conmigo. Yo no quiero perderlo. O no quiero perder todo lo que vivimos. Los momentos que pasamos juntos son irreemplazables. 
Me toma la mano y me cuesta respirar. Me dice que ha cambiado y me cuesta creerle. Se lo recuerdo todo. Le recuerdo aquella noche que entramos en un hotel gigante en una ciudad desconocida y comenzamos a mirar las fotos que teníamos juntos. Le recuerdo cuando nos tomamos la mano mientras el avión arrancaba, porque él conocía mis miedos. Le recuerdo cuando me amaba.
Nos quedamos en silencio una vez más. Un silencio cómodo y con cierto murmullo de fondo.
Él toma mi mano otra vez y nos vamos. Ya nada importa. Ya cambiamos.

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