lunes, 5 de noviembre de 2012

El hechizo termina a las 12.

Nada es eterno, y ella lo sabe. Los peinados, el maquillaje, la ropa. Todo se va. Todo termina.
Despierta en la mañana y el calor de su planchita alisa por completo su cabello. El delineador enmarca su mirada de una forma única. Y su parte favorita: La máscara de pestañas, alargadora como ninguna. Se pone su mejor atuendo y sale a la calle. Ella está lista para enfrentar al mundo.
Pero la noche cae. Suenan las doce campanadas y el hechizo acaba. Sus cabellos vuelven a ser pequeños resortes. Su delineador y su máscara ahora pareen un rubor negro. El vestido se ensucia. El zapato de cristal  se rompe. Cenicienta vuelve a sus cenizas. El mundo no está listo para enfrentarla a ella.

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