viernes, 1 de junio de 2012

-Los sueños se hacen realidad. Me dijo.

Solía ser de esa gente soñadora, que cree más en sus sueños que en la propia realidad. Solía incluso pensar que los sueños eran donde pertenecíamos, y que la realidad era sólo un juego. De pronto llamaba "realidad" a los sueños y de alguna otra manera a la realidad. Yo estaba encantada. Mis sueños eran fantásticos y me habían contado que hasta se podían llegar a cumplir. Me dijeron también que los sueños son cosas que tenemos guardadas en el inconsciente de nuestra mente y que las soñamos porque de verdad queremos que pasen.
Todo cambió cuando soñé que te perdía. Que ya no estabas acá y que la vida continuaba. Aun hoy, a más de un mes de esa terrible pesadilla, no puedo evitar llorar al recordarla. Se me hace un nudo en la garganta cuando hablo de ella. 
De pronto le tengo más miedo a mis sueños que a la vida propia. Es que sin darme cuenta, fueron ocupando demasiado lugar en mi cabeza.

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