sábado, 17 de marzo de 2012

No es como si estuvieras aquí.

Lloré sin pensar en los demás. Lloré sin permitir a mis labios esbozar ni una sonrisa. Entré en lo más profundo de mi alma y dejé a la pena salir en forma de lágrimas. Y entonces fue cuando el dolor me dejó vivir. Pero admito que algunas noches, el dolor regresa y, luego de hablar sin sacar conclusión alguna, se va y me deja sola en un mundo que no puedo afrontar.

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