jueves, 15 de marzo de 2012

La rutina de siempre, el colectivo de siempre, la gente de siempre. Pero yo sólo me enfoco en la mujer sentada en el primer asiento. La señora va con una nena de no más de cinco años. La nena llora y protesta en las piernas de su mamá. La madre, harta, corre a la nena y le dice que la tiene podrida. La nena llora más y se agarra la cabeza. Toma su muñeco de Buzz Lightyear, y se lo pone en la cabeza.
-Si seguís llorando no te compro nada. Le repite la madre a la nena.
-Vos tené cuidado en dónde me golpeás. Contesta la nena que no paraba de llorar.
¿Lo peor de esta situación? La pendeja de 15 años que iba al lado mío. Nada especial. Hasta que se puso a hablar con un tipo que ni conocía. Él le pidió su Facebook. Hasta ahí todo bien. Pero ella se lo dio. Después vienen los pares preocupados porque "La nena" habla con extraños por Facebook.
Señora, su hijita está pasándole su Facebook a cualquiera, sépalo.

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